#QuédateenCasa y conéctate con el Área Protegida San Matías | WWF

#QuédateenCasa y conéctate con el Área Protegida San Matías



Posted on 19 mayo 2020
Área Protegida San Matías
© WWF Bolivia - Andrés Unterladstaetter
Área Natural de Manejo Integrado San Matías ¿Qué es un ANMI?
 
Entramos por un patio con el suelo de tierra. Nos espera una mesa servida. Es temprano en la mañana y de desayuno ella nos invita café y patasca, una fuerte sopa hecha a base de cerdo.
 
San Fernando es un pueblo donde los animales domésticos, sean estos gallinas, patos, vacas o gatos, están libres y sueltos por las empolvadas calles. Donde, aún y cuando todos pasen mezclados, los propios con los ajenos, siempre se reconoce claramente cuál pertenece a quién. Aquí, se vive al día y los perros buscan desesperadamente hacer nuevos amigos, ya sean éstos cánidos u homínidos. 
 
En este pequeño pueblo en el Área Natural de Manejo Integrado San Matías, se encuentran historias como, por ejemplo, la de la señora Lorenza, quien después de criar diez hijos propios, hoy en día cría cinco nietos que quedaron huérfanos al fallecer una de sus hijas. A pesar de sus numerosas las labores cotidianas, la señora Lorenza tiene la cortesía de darnos de comer, charlar con nosotros e incluso enseñarnos cómo se procesa el algodón de manera artesanal, hasta convertirse en una hamaca, alforja o en una faja.
 
En Bolivia, la ley del Medio Ambiente establece que, un Área Protegida es un área natural, con o sin intervención humana, que se declara bajo protección del Estado mediante disposiciones legales. Tiene el propósito de proteger y conservar la flora y la fauna silvestre, los recursos genéticos, los ecosistemas naturales, las cuencas hidrográficas y otros valores de interés científico, estético, económico y social, con la finalidad de preservar el patrimonio natural y cultural del país.
 
Dentro de las áreas protegidas, se pueden encontrar sitios que además de formar parte del área reciben una clasificación especial, una de estas categorías es la de Área Natural de Manejo Integrado. Un ANMI (como se le abrevia), tiene el objetivo de compatibilizar la conservación de la diversidad biológica y el desarrollo sostenible de la población local, lo que implica un trabajo conjunto del cuidado de la vida silvestre en zonas donde se usa la tierra para su aprovechamiento tradicional.
 
En las zonas clasificadas como ANMI, se permite un manejo sostenible de los recursos naturales, bajo ciertas condiciones normativas y también técnicas. En el país, existen áreas protegidas de carácter nacional dentro de las cuales pueden encontrarse zonas que han sido identificadas como ANMI, donde se permiten ciertas actividades de aprovechamiento siempre en búsqueda de ese tan ansiado equilibrio entre el desarrollo y la conservación.
 
En el departamento de Santa Cruz, existe un área protegida, San Matías, donde la mayor parte de la superficie ha sido categorizada como ANMI y es por esto que lleva directamente este nombre como identificación: ANMI San Matías. Aquí, en San Matías pueden encontrarse distintas comunidades en el área, actividades de aprovechamiento, como la ganadería, así como también proyectos de investigación y conservación de fauna.
 
En el ANMI San Matías, historias como las de las parabas azules, las cuales se han convertido en la especie emblemática, orgullo de los habitantes del área protegida, se entretejen junto con las historias de vida como las de la señora Lorenza, quien nos servía amablemente el café, aquella mañana antes de que nos aventuremos a visitar el pantanal boliviano en una de sus épocas más difíciles, la sequía.
 
El ANMI San Matías se sobrepone con tres grandes ecoregiones, el Bosque Seco Chiquitano, el Cerrado y en su mayor parte con el Pantanal boliviano. Ya en los caminos que ingresan al área protegida pueden observarse algunas características de la vegetación, donde van suavizándose las espinas y estructuras que presentan las plantas para defenderse de las sequías, para dar paso a hojas de todos los tamaños y verdes de distintos tonos.
 
El color verde intenso propio de las imágenes más conocidas del Pantanal, comienza a dar paso a zonas que, durante algunos meses del año se encuentran totalmente cubiertas de agua, pero que en tiempo seco cuando el líquido elemento escasea se tornan transitables y dejan remanentes húmedos que son muy importantes para la fauna del lugar.
 
En el camino pueden observarse algunas especies de taropes, plantas que están altamente adaptadas al agua, pero que permanecen en suelos enfangados demostrando con su presencia que allí los ciclos están regulados por estas estaciones extremas. Y que donde estuvieron especies de flora y fauna que generalmente se encuentran en el agua, como los lagartos o los taropes, hoy solo pueden verse suelos enfangados secándose al punto del resquebrajamiento.
 
En las islas de bosque, y en las estancias, pueden verse al interior del área protegida numerosas parabas azules las cuales son el orgullo de las personas que viven al interior del ANMI San Matías. Es el único lugar en Bolivia, donde pueden observarse estas aves que son las de mayor tamaño entre las parabas.
 
La paraba azul, conocida también como paraba Jacinto (Anodorhynchus hyacinthinus), es una de las especies más llamativas y representativas de la ecoregión del Pantanal. Son aves monógamas que mantienen una pareja durante toda la vida y que utilizan sus sitios de anidación por más de una vez.
 
Los nidos de paraba azul, se pueden observar en cavidades huecas de árboles cuya madera es relativamente blanda, entre ellos el sujo Sterculia apetala), donde también anidan otras especies de aves, como el vato (Jabiru jabiru). La escasez o la falta de estos árboles en el bosque, resulta un factor limitante para la reproducción de la paraba azul.

Esta hermosa ave de resplandeciente plumaje azul, que tiene el ojo rodeado de un llamativo color amarillo, estuvo al borde de la extinción hasta hace algunos años atrás debido al tráfico de fauna silvestre y la pérdida de bosques. Sin embargo, ha visto sus poblaciones recuperadas, gracias al esfuerzo conjunto tanto de guardaparques y científicos, como el de ganaderos privados y las poblaciones de las comunidades al interior del ANMI.
 
Un dato curioso es que, la paraba azul es, una de las pocas especies de fauna, a la cual se le ha observado utilizando herramientas para abrir la dura corteza de los frutos de palmeras de los que se alimenta, como el motacú (Attalea phalerata), o el totaí (Acrocomia aculeata). Estas herramientas consisten en pequeños trozos de ramas que actúan como cuña, reduciendo el impacto de la apertura y facilitando la posición del fruto en el poderoso pico, para evitar que la nuez resbale. Ayuda también a reducir la fuerza necesaria para abrir el fruto.
 
La paraba Jacinto, es una de las especies de aves dentro de los ecosistemas de aves, que atrae a visitantes y fotógrafos a visitar los paisajes del ANMI, donde además se pueden visitar las comunidades y observar de cerca las actividades que se realizan en la zona como medio de subsistencia para los pobladores del área, entre ellas la ganadería o la fabricación de tejidos desde la colecta de la materia prima, hasta la elaboración final de artesanías, como aquellas de las que nos hablaba aquella mañana la señora Lorenza.
 
En medio de paisajes que cambian de colores a lo largo del año, donde la flora y la fauna se muestran en variadas formas y texturas dependiendo del cambio de las épocas que se ven marcadas fuertemente por los ciclos del agua, existen distintas comunidades. Entre las actividades artesanales, se encuentra el tejido de cinturones, alforjas o hamacas de algodón. Y este proceso de colectar las fibras, para luego ser pacientemente procesadas es transmitido generación tras generación para mantener viva una profesión, así como también una cultura.
 
Durante la época seca, el agua es el elemento vital más codiciado por la flora y la fauna. En medio del escenario que se pinta de colores ocres, opacos, un solo árbol en flor puede convertirse en el refugio donde se alimentan y descansan diversas especies de aves. Como por ejemplo un tajibo en flor.
 
En esta época, el sol calienta excesivamente el ambiente, al punto de resquebrajar el suelo del calor. Suelos que estuvieron por periodos de hasta siete meses completamente cubiertos de agua. En estas zonas, la época seca, que es la época de menor precipitación puede llegar a durar entre tres o cuatro meses. Es por esto que la vegetación mantiene ciertas adaptaciones para soportar la falta de humedad hasta el regreso de la temporada de aguas altas.
 
Muchas especies de árboles pierden sus hojas, al punto de quedar vueltas unas delgadas y finas siluetas que decoran de figuras extrañas los amaneceres y atardeceres del Pantanal. Otras especies tienen de por sí hojas muy pequeñas o espinas, las cuales también sirven como estrategia para no perder la poca humedad que pueden absorber en la época seca.
 
El Área Natural de Manejo Integrado San Matías en su totalidad tiene una superficie de, dos millones novecientas treinta mil hectáreas aproximadamente y es la segunda área protegida de interés nacional más grande en Bolivia. Contiene una gran diversidad de paisajes, ecosistemas y fauna en su interior. Son sus sistemas bien conservados, los que convierten esta zona en un atractivo turístico natural, donde la conservación de la biodiversidad, comprende acciones realizadas por el ser humano para el uso racional de los recursos naturales con el propósito de producir beneficios para las generaciones actuales, y al mismo tiempo manteniendo su potencialidad para satisfacer las necesidades y aspiraciones futuras.
 
Área Natural de Manejo Integrado San Matías, Santa Cruz – Bolivia
Texto: Gabriela Tavera/ Fotografía: Andrés Unterladstaetter
Área Protegida San Matías
© WWF Bolivia - Andrés Unterladstaetter Enlarge