Trabajando por proteger el flujo natural de los ríos en Bolivia | WWF

Trabajando por proteger el flujo natural de los ríos en Bolivia



Posted on 17 junio 2020
Río Amazónico
© © Luis Barreto / WWF-UK
Los ríos de curso libre son una prioridad para el planeta. Un río que fluye libremente es un espacio natural que no ha sido afectado por los cambios provocados por los seres humanos. Se mantiene conectado, puede encogerse o hincharse, fluir en volumen y velocidad natural y reponer las fuentes de agua subterránea. Los materiales naturales y las especies como los delfines de río y los peces migratorios pueden nadar arriba y abajo de la corriente sin ningún obstáculo.

Tener ríos conectados permite asegurar que los hábitats críticos para cientos de especies animales y vegetales se mantengan. Son lugares donde las especies vulnerables pueden adaptarse al cambio climático. Permiten contar con llanuras de inundación saludables, reduciendo el riesgo de inundaciones y sequías. Aseguran la economía y la seguridad alimentaria de decenas de millones de personas en el mundo cuyo sustento está en los peces migratorios. Asimismo, los caudales naturales de los ríos recargan vastas redes de aguas subterráneas, cada vez más tensas por las crecientes demandas humanas.

En el mundo, sólo un tercio de los ríos más largos mantiene su curso natural y estos se ven amenazados por la construcción de represas y caminos que no han sido planificados correctamente y el crecimiento urbano.
WWF trabaja por mantener o aumentar la cantidad de ríos de flujo libre y para ello busca prevenir la construcción de represas que pongan en riesgo los hábitats naturales, fortalecer y promover leyes que protejan los ríos, apoyando a líderes locales a desarrollar planes de energías alternativas para reducir la necesidad de energía hidroeléctrica, reconectando ríos a través del cierre de represas y otras acciones de restauración.

Para lograr la protección de los ríos en Bolivia, WWF trabaja bajo cuatro líneas de acción: El desarrollo sostenible de cuencas, la incidencia y divulgación, el fortalecimiento o generación de políticas públicas, el desarrollo de la ciencia y el liderazgo.

Tras 11 años de trabajo en la temática WWF Bolivia ha alcanzado varias metas, junto a socios locales del sector público, privado y sociedad civil. Entre ellas destacan su trabajo en la evaluación y desarrollo de una visión de la potencialidad energética en Bolivia. Cuatro documentos con información relevante para la toma de decisiones, que muestran un diagnóstico del sector energético, los impactos de la transición energética, un modelamiento del sistema energético boliviano al 2040, en el marco de las metas del IPCC y un análisis preliminar de proyectos hidroeléctricos en Bolivia y sus impactos ambientales, fueron elaborados. Además, se generaron espacios de discusión en la temática, implementando mesas técnicas trabajando una hoja de ruta para la transición energética y recomendaciones con más de 70 instituciones participantes, para ser entregados a autoridades nacionales. Asimismo, se ha hecho el lobby para la revisión de la cartera de proyectos hidroeléctricos, además de la promoción de la herramienta HSAP y la capacitación correspondiente.

WWF también ha realizado estudios para identificar el estado de salud de las cuencas y las especies que las habitan, entre ellos el monitoreo del estado poblacional de peces migratorios en la cuenca alta (Puerto Villarroel) del río Mamoré; la cuenca baja del río Beni (Cachuela Esperanza) y en la cuenca Iténez y Mamoré (pesca comercial y de subsistencia). Además del monitoreo satelital de bufeos y el monitoreo participativo de tortugas de río, lagarto, caimán negro y londras, estos últimos en la cuenta Iténez.

Asimismo, WWF realizó la investigación sobre el estado del dorado, cuyos datos estiman la extinción de la especie en 2024. Esta información fue presentada a la Dirección General de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, para solicitar la recategorización de dorado de especie “vulnerable” a “en peligro crítico”. De la misma manera, la información fue entregada a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

La información obtenida también ha permitido sugerir acciones para la conservación de peces migratorios, en especial de dorado, entre ellas la propuesta de adecuación de la Ley de Reglamento departamental de Pesca y Acuicultura del Beni. Además, se ha buscado fortalecer alianzas internacionales (Brasil-Bolivia) en defensa de los recursos pesqueros migratorios transfronterizos del río Madera, implementando estrategias coordinadas entre países afectados por la construcción de represas hidroeléctricas, para prevenir, mitigar y compensar los impactos en la pesca. Del mismo modo, sobre la base del monitoreo participativo del recurso pesquero se interpretarán, los datos pesqueros y se formulará en el marco de una alianza transfronteriza (Brasil-Bolivia) una declaración sobre el impacto de represas para los peces migratorios.

Con el fin de generar conciencia pública sobre el valor de los ríos y el impacto de la infraestructura no sostenible, realizó un análisis sobre la valoración económica de la actividad pesquera, la cual refleja que en las ciudades capitales, donde se estima una comercialización anual de 4.362 toneladas de pescado amazónico boliviano, se encontró que el valor comercial de este recurso, a nivel del comerciante minorista, es de 147,5 millones de bolivianos anuales (21,2 millones de dólares). El 85% de especies que son comercializadas, corresponden a peces migratorios. El volumen anual de desembarques para toda la Amazonía boliviana, está estimado en 3.942 Tn, representa un valor comercial del pescado de 102,8 millones de bolivianos anuales (14,8 millones de dólares), a nivel de comerciantes minoristas de mercados de ciudades intermedias (40%) y de ciudades capitales (60%). Además, se estima que la pesca genera más de 5600 empleos y alrededor de 56.000 personas dependen de la pesca de subsistencia para su alimentación.

Dar a conocer la situación actual de los ríos en la Amazonía y los peces migratorios es igualmente una prioridad. Para ello, se desarrollaron materiales de comunicación y sensibilización entre ellos artículos científicos, manuscritos, infografías, videos, un webinar y una exposición en el Centro de Investigación en Biodiversidad y Medio Ambiente (CIBIOMA), unidad dependiente de la Universidad Autónoma del Beni “José Ballivián”, sobre peces migratorios, represas y sitios Ramsar. Dos libros fueron publicados, línea base sobre ecosistemas y recursos acuáticos en la Amazonía boliviana y peces y delfines, su hábitat, potencialidades y amenazas.

WWF también trabaja junto a los actores clave en la protección de los ríos, entre ellos los pescadores, apoyándolos en el monitoreo de peces, y técnicos de gobierno nacional, departamental y municipal con distintas capacitaciones, como la determinación de caudal ecológico y otras capacitaciones como la realizada en el II Congreso Nacional de Ictiología sobre peces migratorios, su importancia para la alimentación y economía regional y el impacto de represas como el Jirau y Santa Antonio, además de la creación de una propuesta para la gestión pesquera transfronteriza.

Aún quedan desafíos en adelante para continuar posicionando la importancia de proteger los ríos en la agenda nacional, promoviendo políticas públicas e invirtiendo en la investigación científica en otras cuencas del país, conociendo el impacto de la deforestación y el cambio climático en los peces migratorios y espacios naturales para elaborar propuestas de soluciones basadas en la naturaleza a distintos desafíos entre ellos la construcción de represas dirigidas a distintos sectores, público y privado.
Río Amazónico
© © Luis Barreto / WWF-UK Enlarge