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¡Buenas noticias para la conservación! Bella Vista inauguró una planta procesadora de asaí y abre una nueva etapa para las familias amazónicas
En Bella Vista, una comunidad de más de 2.000 habitantes ubicada dentro del Parque Departamental y Área Natural de Manejo Integrado Iténez, en el departamento del Beni, el sonido de las máquinas de la nueva planta de asaí anuncia el comienzo de una nueva etapa. La producción de los primeros lotes de pulpa marcó un hito para la comunidad y comenzó a hacer visibles los resultados de más de seis años de trabajo, capacitación y construcción de alianzas. Un esfuerzo colectivo que hoy está convirtiendo un fruto amazónico en un nuevo medio de vida para las familias y en una poderosa razón para conservar el bosque.

Fotografía: Sebastian Blumberg / WWF-Bolivia
Para comprender la magnitud de este logro y todo lo que representa para las familias de la región, es necesario retroceder varios años atrás, cuando el asaí aún era un recurso poco aprovechado y la posibilidad de convertirlo en un nuevo medio de vida parecía lejana.
Durante décadas, las familias de Bella Vista han dependido de actividades como la recolección de castaña, el aprovechamiento del cacao, la pesca y otros recursos del bosque para generar el sustento de sus familias. Sin embargo, la necesidad de diversificar las fuentes de ingreso y fortalecer la resiliencia económica frente a los cambios del mercado, las condiciones climáticas y otros desafíos era cada vez más evidente.
La oportunidad estaba allí, creciendo silenciosamente en los bosques que rodean la comunidad. El asaí (Euterpe precatoria), una especie nativa de la Amazonía reconocida por su alto valor nutricional y creciente demanda en los mercados nacionales e internacionales, comenzaba a perfilarse como una alternativa capaz de generar ingresos, crear empleo local y, al mismo tiempo, incentivar la conservación de los bosques que lo hacen posible.

Fotografía: Sebastian Blumberg / WWF-Bolivia
Cuando WWF-Bolivia comenzó a trabajar con Bella Vista hace más de 22 años, pocas personas imaginaban el potencial que podía tener este fruto. Muchas familias ni siquiera consumían asaí de manera habitual y no existía una cadena productiva que permitiera transformar el fruto en un producto con valor agregado.
Lo que siguió fue un proceso de construcción colectiva. Con apoyo del Ministerio Federal para la Cooperación y el Desarrollo Económico (BMZ) de Alemania y, posteriormente, de la Cooperación Suiza, WWF-Bolivia impulsó la creación de la “Asociación de Asaíseros Perla del Iténez”, una organización comunitaria que hoy lidera el aprovechamiento sostenible del asaí en Bellavista. Paralelamente, promovió procesos de capacitación, facilitó equipamiento para una cosecha segura y acompañó a la comunidad en cada paso necesario para consolidar esta nueva actividad económica.
En mayo de 2022, el sueño comenzó a tomar forma física. La Alcaldía de Magdalena, mediante la Ley Municipal 33/2022, destinó un terreno de 1.000 metros cuadrados para la construcción de la planta procesadora. Autoridades municipales, representantes comunitarios y miembros de la recién creada asociación participaron en el acto que marcó el inicio de las obras.

Fotografía: Sebastian Blumberg / WWF-Bolivia
En ese momento, pocos imaginaban los desafíos que aún quedaban por delante. Durante los años siguientes, hombres y mujeres de Bella Vista participaron en capacitaciones sobre buenas prácticas de cosecha y manufactura. Jóvenes aprendieron a trepar de manera segura las altas palmeras amazónicas para recolectar los racimos maduros. Se entregaron equipos de seguridad, cuerdas y herramientas especializadas. Simultáneamente, la planta fue equipándose gradualmente para cumplir con los estándares necesarios para el procesamiento del fruto.

Fotografía: Sebastian Blumberg / WWF-Bolivia
El proceso requirió paciencia. Las condiciones climáticas extremas, las sequías, los incendios forestales y la necesidad de encontrar socios comerciales capaces de asumir los riesgos de una actividad estacional retrasaron la puesta en marcha de la operación. Hubo momentos en que la infraestructura estaba lista, pero todavía no existían las condiciones necesarias para garantizar que la actividad fuera sostenible.
A pesar de todo, la comunidad decidió seguir adelante. Algo importante comenzaba a cambiar. El asaí dejó de ser visto únicamente como un recurso silvestre y empezó a convertirse en una oportunidad económica tangible. Las familias comenzaron a consumirlo, a comercializar pequeñas cantidades y a reconocer que la conservación de las palmeras era esencial para asegurar ingresos futuros.
La relación entre las personas y el bosque comenzó a transformarse. Antes, algunas palmeras eran cortadas para facilitar la cosecha. Hoy, la comunidad entiende que cada palmera representa una fuente renovable de ingresos y una inversión para el futuro. Este cambio de percepción es quizás uno de los resultados más importantes del proceso.
Finalmente, en 2026, la planta inició sus operaciones. Durante la primera prueba de producción, las mujeres encargadas del procesamiento trabajaron durante largas horas para poner en marcha cada etapa del proceso. Algunas permanecieron en la planta hasta la medianoche, determinadas a demostrar que el esfuerzo de años estaba dando resultados.

Fotografía: Sebastian Blumberg / WWF-Bolivia
Actualmente, la planta genera empleo directo para mujeres de la comunidad y moviliza a grupos de recolectores que abastecen de fruto durante la temporada de cosecha. Gracias a una alianza comercial estratégica, la producción cuenta con acceso a mercados especializados, reduciendo uno de los principales riesgos que suelen enfrentar los emprendimientos rurales amazónicos.
Esta actividad productiva se sustenta en un área de aprovechamiento de aproximadamente 3.000 hectáreas de bosques con presencia de asaí, con una capacidad de recolección proyectada de hasta 927 toneladas de fruto por año. En su etapa inicial, se espera que la planta procese al menos 50 toneladas anuales, beneficiando directamente a las comunidades de Bella Vista, California y Puerto Chávez. La cadena productiva involucra a 30 grupos de cosechadores, equivalentes a más de 60 recolectores, mientras que la operación de la planta genera 24 empleos directos para habitantes de la región.
Más allá de las cifras, el verdadero valor de esta iniciativa radica en su capacidad para transformar la conservación en una oportunidad económica concreta.
El asaí ofrece precisamente eso: un producto que puede ser aprovechado sin talar árboles, sin degradar el ecosistema y generando ingresos que fortalecen los medios de vida locales.

Fotografía: Sebastian Blumberg / WWF-Bolivia
“WWF-Bolivia promueve desde hace más de 30 años el desarrollo de cadenas de valor sostenibles basadas en productos forestales no maderables. La experiencia de Bella Vista demuestra cómo la inversión en capacidades locales, infraestructura comunitaria y acceso a mercados puede generar beneficios simultáneos para las personas y para la naturaleza” expresó José Argandoña, Responsable del paisaje de Amazonía en WWF-Bolivia.
Hoy, el asaí se suma a otras actividades como la castaña, el cacao y la pesca, ampliando las oportunidades económicas disponibles para las familias a lo largo del año.
“Muchas familias de nuestra asociación se benefician de la cosecha y el procesamiento del fruto de asaí. Somos alrededor de 40 personas, y esta actividad representa un apoyo fundamental para todos. La planta despulpadora compra el fruto que recolectamos del bosque, brindándonos mayor seguridad y una fuente de ingresos más estable. La planta requiere grandes cantidades de fruto para su procesamiento, lo que genera más oportunidades de venta y, por lo tanto, mayores ingresos para nuestras familias” manifestó Jesús Justiniano, miembro de la Asociación de Asaíseros Perla del Iténez.

Fotografía: Sebastian Blumberg / WWF-Bolivia
La inauguración de la planta no marca el final de un proyecto, sino el comienzo de una nueva etapa para Bella Vista. Una etapa en la que el bosque deja de ser visto únicamente como un paisaje que rodea a la comunidad y se consolida como una fuente de oportunidades para las familias que dependen de él.
Es la historia de una comunidad que apostó por el trabajo colectivo, la innovación y el aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales. Una comunidad que apostó por un futuro en el que el bosque no se vea como un obstáculo para el progreso, sino como su mayor aliado, demostrando que las personas y la naturaleza pueden prosperar juntas.

Fotografía. © WWF-Bolivia / Samuel Olivares