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Bolivia fortalece capacidades para impulsar una infraestructura que conecte a las personas sin desconectar la naturaleza

Gobiernos subnacionales, departamentales, especialistas nacionales e internacionales participaron en talleres sobre infraestructura verde vial, una visión que busca incorporar criterios ambientales, sociales y climáticos desde la planificación de las obras para promover un desarrollo más resiliente y sostenible.

Cuando se piensa en una carretera, normalmente se imagina una obra que conecta ciudades y personas, pero una carretera también puede fragmentar bosques, interrumpir el desplazamiento de la fauna, alterar el flujo de los ríos o aumentar la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos si no ha sido adecuadamente planificada.

Frente a este desafío, Bolivia comienza a dar pasos hacia una nueva forma de planificar su infraestructura.

Con el objetivo de fortalecer las capacidades técnicas para incorporar criterios de sostenibilidad en los proyectos de transporte, el Ministerio de Planificación del Desarrollo, en coordinación con WWF-Bolivia y con el apoyo de WWF Colombia y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, llevó adelante un taller sobre Lineamientos de Infraestructura Verde Vial (LIVV) en Santa Cruz de la Sierra y La Paz. Las jornadas reunieron a funcionarios públicos de los niveles nacional, departamental y municipal, además de representantes de instituciones técnicas, academia y organizaciones vinculadas a la planificación territorial. El propósito fue generar capacidades para integrar criterios ambientales, sociales y climáticos en las etapas tempranas de planificación de las obras, donde es posible prevenir impactos y construir soluciones más eficientes y resilientes.

En un país que aún conserva grandes extensiones de ecosistemas naturales y que continúa desarrollando proyectos de integración territorial, incorporar estos criterios representa una oportunidad para avanzar hacia un desarrollo que conecte a las personas sin comprometer la biodiversidad ni los servicios ecosistémicos que sostienen la vida y la economía.

"La infraestructura sostenible es importante porque nos ayuda a ahorrar en el futuro. La inversión se hace ahora, quizá incorporando algunos criterios que pueden representar un esfuerzo adicional, pero que permiten que esa infraestructura sea más resiliente y dure más tiempo. Además, nos ayuda a considerar el cambio climático, los eventos extremos y la conservación de la biodiversidad desde la planificación", explicó Marcelo Alarcón, director general de Planificación Territorial del Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente.

La infraestructura verde vial propone precisamente anticiparse a los impactos antes de que ocurran. Esto implica planificar las obras considerando la conectividad de los ecosistemas, reducir la fragmentación de hábitats, proteger fuentes de agua y diseñar infraestructura capaz de responder mejor a los desafíos que plantea el cambio climático.

Diversas experiencias internacionales muestran por qué esta visión es cada vez más necesaria. Investigaciones científicas evidencian que el 95 % de la deforestación en la Amazonía brasileña ocurre dentro de los primeros 5,5 kilómetros de una carretera o a un kilómetro de un río navegable. Asimismo, un estudio realizado en la Amazonía peruana encontró un incremento significativo de casos de dengue en las zonas cercanas a la Carretera Interoceánica tras su pavimentación. Estos ejemplos reflejan cómo una infraestructura mal planificada puede generar costos ambientales, sociales y económicos que superan ampliamente la inversión inicial.

Para Jordi Surkin, director senior de conservación de WWF-Bolivia, la clave está en incorporar estas consideraciones desde el inicio de cada proyecto "Lo más importante es la fase de planificación. Lo que buscamos es evitar los impactos ambientales antes de que ocurran. Eso significa identificar dónde existen ecosistemas de alto valor, analizar alternativas y diseñar proyectos que mantengan la conectividad ecológica. Debemos apoyar a las instituciones públicas para que estos lineamientos se incorporen en la planificación de futuras obras."

Además de reducir impactos sobre la biodiversidad, la infraestructura verde genera múltiples beneficios para la sociedad. Entre ellos, contribuye a mejorar la resiliencia de las obras frente a eventos climáticos extremos, favorece la conectividad de los ecosistemas, reduce riesgos para las personas y promueve inversiones públicas más eficientes y duraderas.

Durante la inauguración de una de las jornadas, la vicegobernadora de Santa Cruz, Paola Aguirre, destacó que el verdadero valor de estos espacios radica en las decisiones que se toman después del intercambio técnico "El compromiso con un desarrollo integral y sostenible no se agota en un evento o en una mesa de reuniones. Se sostiene en las decisiones que las autoridades tomamos después, cuando cada profesional lleva estos criterios a su proyecto, a su expediente técnico, al territorio y a la gente. Ese es el verdadero legado de una jornada como esta."

Los talleres realizados forman parte de un proceso que busca fortalecer las capacidades de quienes, desde los gobiernos nacionales, departamentales y municipales, tienen la responsabilidad de planificar y ejecutar proyectos de infraestructura. La meta es que las futuras inversiones incorporen criterios que permitan reducir riesgos, optimizar recursos y contribuir a la conservación de la naturaleza, alineándose además con compromisos internacionales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Convenio sobre la Diversidad Biológica.

Porque planificar mejor no solo significa construir infraestructura que dure más, sino también dejar un territorio más saludable, resiliente y conectado para las próximas generaciones.