Frutos Amazónicos: Oportunidad para superar el COVID19, dinamizando las economías locales y protegiendo nuestra salud.

Posted on
22 mayo 2021


(English below)

La castaña (Bertholletia excelsa) actualmente, sin duda alguna, es el recurso no maderable más importante de los bosques de la Amazonía boliviana. Su distribución natural ocupa el 10% de la superficie nacional y anualmente genera en promedio 200 millones de dólares en exportación. 75% de la economía en el Norte Amazónico depende de este recurso.

Su importancia económica está directamente relacionada a su importancia para la conservación de los bosques en esta región ya que este recurso requiere bosques bien conservados y de la interacción de muchas especies que polinizan, dispersan y nutren a este imponente gigante amazónico que alcanza los 40 metros de altura.

La Reserva Manuripi produce anualmente 15% de lo que Bolivia exporta (aproximadamente 10 mil toneladas) y viene trabajando con WWF en el aprovechamiento sostenible de la castaña, incorporando elementos de regulación, certificación, identidad y mecanismos de sostenibilidad financiera que permitan mejorar las condiciones de vida de los actores locales y también garantizar la conservación del Área Protegida. Con todo este aprendizaje a partir del 2016 WWF impulsó el inicio de una actividad complementaria orientada a la diversificación, instalando una planta de procesamiento de pulpa de Asaí (Euterpe precatoria) en una comunidad al interior del Área Protegida, incorporando un recurso adicional como actividad económica con alto potencial, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad de dependencia de un solo recurso, como fuente de ingresos para las familias que viven del bosque.

La Castaña y el Asaí están catalogados en el ranking de los 10 super alimentos del mundo por sus propiedades nutricionales. Esta cualidad ha permitido fomentar el consumo interno de estos alimentos durante la pandemia provocada por el COVID19 principalmente para etapas de recuperación y para mantener las defensas inmunológicas altas. Las restricciones de la cuarentena rígida el 2020 impedía que los productos se transporten y se envíen a mercados tradicionales, por lo que la producción en ese periodo incentivó un mayor consumo local y dinamizó una economía muy golpeada por la pandemia.

La planta de procesamiento, pese a la pandemia, logró transformar 40 toneladas de pulpa de Asaí de las cuales 10 tn fueron consumidas localmente y 30 se destinaron a plantas de liofilización para exportación. Las comunidades involucradas en estos emprendimientos pudieron sobrellevar la pandemia, no solo las dificultades sanitarias sino también económicas gracias a los Frutos Amazónicos.

El desarrollar un nuevo eslabón (transformación), permite abrir una ventana de oportunidades para otros frutos promisorios (Majo, Palma Real, copoazú, otros) que son de alto valor para las comunidades, que tendrán que desarrollar nuevas capacidades de recolección y transformación siguiendo Buenas Prácticas de Manufactura para asegurar la trazabilidad y calidad de estos alimentos.

La Reserva cuenta con 600 familias de las cuales el 100% se dedican a la castaña e inicialmente 20% al Asaí, pero el potencial del recurso permitirá en un futuro muy próximo integrar a una mayor cantidad de familias, que diversificarán sus ingresos para su economía familiar.
 
Chestnut and Asaí: 
Amazonian Fruits. Opportunity to overcome COVID19, boosting local economies and protecting our health.
 
The chestnut (Bertholletia excelsa) is undoubtedly the most important non-timber resource of the Bolivian Amazon forests. Its natural distribution occupies 10% of the national surface and annually generates an average of US$200 million in exports; 75% of the economy in the Northern Amazon depends on this resource.
Its economic importance is directly related to its importance for forest conservation in this region since this resource requires well-conserved forests and the interaction of many species that pollinate, disperse, and nourish this imposing Amazonian giant that reaches 40 meters in height.

The Manuripi Reserve produces 15% of Bolivia's annual exports (approximately 10,000 tons) and has been working with WWF on the sustainable use of chestnut, incorporating elements of regulation, certification, identity, and financial sustainability mechanisms to improve the living conditions of local stakeholders and also ensure the conservation of the Protected Area. With all this learning, in 2016 WWF promoted the start of a complementary activity aimed at diversification, installing an Asaí (Euterpe precatoria) pulp processing plant in a community inside the Protected Area, incorporating an additional resource as an economic activity with high potential, with the aim of reducing the vulnerability of dependence on a single resource as a source of income for families living in the forest.

Chestnut and Asaí are ranked among the top 10 superfoods in the world for their nutritional properties. This quality has made it possible to promote the domestic consumption of these foods during the pandemic caused by COVID19, mainly for recovery stages and to maintain high immunological defenses. The rigid quarantine restrictions in 2020 prevented the products from being transported and shipped to traditional markets, so production during this period encouraged greater local consumption and stimulated an economy that had been hard hit by the pandemic.

Despite the pandemic, the processing plant was able to process 40 tons of Asaí pulp, of which 10 tons were consumed locally and 30 tons were destined for freeze-drying plants for export. The communities involved in these ventures were able to overcome the pandemic, not only the sanitary but also the economic difficulties, thanks to the Amazonian Fruits.

The development of a new link (transformation) opens a window of opportunity for other promising fruits (Majo, Royal Palm, copoazú, etc.) that are of high value for the communities, which will have to develop new harvesting and transformation capacities following Good Manufacturing Practices to ensure the traceability and quality of these foods.

The reserve has 600 families of which 100% are dedicated to chestnuts and initially 20% to Asaí, but the potential of the resource will allow, in the near future, to integrate a greater number of families, which will diversify their income for their family economy.